Fundación Cedha

Alejandra Cardona, directora ejecutiva de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM), siempre recuerda a Lola Mora, salteña como ella. “Fue conocida por sus esculturas, pero en los últimos años de su vida se volcó a la actividad minera. En una época donde era un trabajo solo de hombres, ella salía con sus perros a recorrer los caminos de la Puna y a documentar la faena que venía haciendo”, cuenta.

Alejandra hoy ocupa un puesto clave dentro de la industria, lo cual marca una señal de cambio en cuanto a la presencia de las mujeres en la minería y el sector del litio es el más pujante.

Alejandra Cardona

-¿Qué mitos hay detrás de la escasa presencia de mujeres en la minería?

-Hay varios mitos y tristemente quedaron cristalizados en una ley que prohíbe el ingreso de las mujeres a las faenas mineras. Es una norma que aún está vigente. Está fundada en varias creencias. Una de ellas dice que la Pachamama es una mujer, por lo tanto, otra mujer no puede ingresar dentro de las entrañas de una mujer. A su presencia se le atribuían calamidades y tragedias. Estamos hablando de la época donde predominaba la mina subterránea de cavernas. Luego surge en el altiplano andino la figura de una mujer que se incorpora a las faenas mineras, llamada palliri, que buscaban minerales en los escombros que dejaban los mineros fuera de la mina. Además, en su momento era una industria que demandaba mucha fuerza física, entonces estaba la idea de que la mujer no debía o no podía hacerlo.

– Y ahora ¿qué barreras reales encuentran las mujeres a la hora de trabajar en minería?

-Por un lado, las estructuras patriarcales que sostienen una división sexual del trabajo, por el cual la mujer debe ocupar ciertos lugares como limpieza, administración, asistente o secretaria. Entonces, era difícil vernos en cargos de dirección, de manejo de equipos o como profesionales ingenieras, geólogas o químicas. Por suerte, cada vez es más usual y fuimos conquistando más espacios. Muchas veces las mujeres tenemos que estar por encima de los promedios para lograr un puesto. Tenemos que demostrar más pergaminos que los varones. Hay una desconfianza que dificulta romper esos techos o paredes de cristal, que son los que impiden los ascensos o moverse horizontalmente dentro de las organizaciones.

-También está la idea del carácter y la resistencia que se requiere para trabajar en una mina.

-El carácter o la templanza para resistir la lejanía de la familia, la inclemencia del clima y condiciones hostiles lo necesitan tanto hombres como mujeres. A las mujeres se nos hace difícil compatibilizar el cuidado de la familia con los ciclos de trabajo que te sacan de tu casa durante una o dos semanas. Las mujeres todavía no renunciamos a la tarea de cuidar a los hijos. Es un tema de agenda porque no es difícil incorporar mujeres a la industria, lo que es difícil es retenerlas. Las empresas han avanzado en disponer de espacios de cuidado, por ejemplo, para mamás que tienen niños pequeños o lactantes. Pero no es tan sencillo por las distancias y porque el lugar industrial no es amigable para los niños. Ya no es como antes que solían montarse pueblos en torno a las minas. Se está pensando en ciclos de trabajo un poco más breves o en compensaciones adicionales para la trabajadora o trabajador que tenga familiares a cargo.

Paso a paso

-¿Cuántas mujeres trabajan hoy en la industria minera?

-En Argentina alrededor del 12% de los trabajadores de la industria minera son mujeres. Es poco, pero es mucho más de lo que había hace 10 o 20 años atrás. Además, es una cifra que no está muy lejos de lo que ocurre en otros países, que tienen una tradición minera con un machismo un poco más suavizado. Hay un alto componente de profesionales en diversas posiciones que van desde mandos medios hasta roles diferenciales o de jefatura. Las provincias del norte del país están liderando esa estadística.

-¿Qué aporta la mujer en la industria minera?

-La mujer tiñe con una mirada distinta, ni mejor ni peor, diferente todas las tareas y las ideas. Tenemos la particularidad de comprender o de abarcar muchas otras temáticas. Tenemos una atención especial con los temas de sustentabilidad y un mayor respeto por los ecosistemas y por la cultura de los habitantes de la región. Hay infinidad de estudios que dan cuenta de los beneficios económicos de incorporar la perspectiva de género a cualquier desarrollo.

Beneficio para la industria

-¿Qué protagonismo tienen las mujeres en la minería de litio?

-El litio es nuestra mejor embajadora en el tema de las mujeres en la minería. Hay muchas mujeres representando empresas en diversos cargos ejecutivos, gerenciales y en organizaciones del sector. Entonces hay una mayor visibilización de ciertas temáticas que antes pasaban totalmente inadvertidas y eso es un beneficio importante para la industria. Esperemos que tenga un efecto contagio en toda nuestra industria.

-¿Por qué el boom del litio no despega en Argentina?

-Es un problema más que nada de la macroeconomía que dificulta la inversiones o reinversiones. Hoy tenemos tres empresas que están en producción en 20 años de industria. Dos de ellas ya llevan un tiempo haciéndolo. La tercera inició sus tareas este año. Pero hay más de 100 proyectos en diversas fases de desarrollo. En los próximos dos años, con la puesta en marcha de varios proyectos, se va a empezar a alimentar la oferta de litio de los mercados globales. Hay una oportunidad enorme. Argentina tiene el cuarto lugar como proveedor a escala mundial y puede escalar posiciones rápidamente. Solo depende que la macroeconomía del país acompañe.

-Esta demanda de litio muchas veces viene con la exigencia de cumplir con ciertos estándares ambientales y sociales. ¿Cómo se está adaptando la industria argentina a eso?

-Las empresas mineras no quieren tener una mancha en su cadena de producción porque eso puede impedirles vender el litio a la industria automotriz o frenar el acceso a financiamiento internacional, que también exige cumplir lineamientos ambientales y sociales muy estrictos. Para las empresas es un trabajo arduo pero necesario. Desde la CAEM tenemos un programa de minería sustentable, adaptado de una iniciativa de Canadá. Es una hoja de ruta para que las empresa pueden ir certificando sustentabilidad, pero además le brindamos herramientas para llevarlo adelante. Puntualmente en el litio, hay un requerimiento cada vez más exigente de las automotrices que desarrollan vehículos eléctricos. La normativa ambiental de Argentina es muy exigente, pero además las empresas llevan adelante sus labores con los estándares internacionales, por exigencias de las casas matrices y del mercado.

 

 

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