Fundación Cedha

Al escribir el título de la presente nota, pensé en lo importante que sería que su contenido pueda honrar el mismo por su claridad y profundidad en el marco del desafío de expresarme en tan pocas líneas sobre un tema que puede ser tan amplio. Entonces me pareció fundamental comenzar con la definición de los conceptos de sustentabilidad y de finanzas a efectos de interesar al lector mediante una explicación sencilla y con contenido sobre un tema que ha tomado tanta relevancia en el mundo de hoy.

Las finanzas y la sustentabilidad son dos conceptos que están estrechamente relacionados en el mundo empresarial y financiero actual.

El término finanzas se refiere al estudio y la gestión de los recursos financieros, incluyendo la obtención, administración e inversión de los mismos. Es decir, establece la manera en que las personas, las empresas y las instituciones gestionan sus recursos financieros, toman decisiones de inversión, ahorro y financiamiento, y evalúan el rendimiento financiero.

La sustentabilidad se refiere a la capacidad de una empresa para satisfacer sus necesidades presentes sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras en favor de sus propias necesidades.

Consecuentemente, en el contexto de las finanzas, la sustentabilidad implica considerar no sólo los aspectos económico-financieros, sino también los aspectos sociales y ambientales en las decisiones financieras. Ello conlleva a evaluar el impacto de las inversiones y las operaciones de las empresas e instituciones  en el medio ambiente y en la sociedad en general.

En términos prácticos, las finanzas sustentables se refieren a la inversión en proyectos y empresas que promueven la sustentabilidad y la responsabilidad social. Esto se puede referir en la práctica,  a inversiones en energías renovables, eficiencia energética, proyectos de conservación ambiental, entre otros.

En conclusión, las finanzas sustentables implican la integración de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG – Environmental Social Gobernance) en la toma de decisiones financieras.

Estándares y principios

Hablar de gobernanza implica establecer estándares y principios para evaluar y medir la calidad de la gestión y el gobierno corporativo de una empresa. En el marco de lo social y ambiental, esto implica evaluar el desempeño de una empresa o Institución, no sólo en términos económico-financieros, sino también en términos de su impacto ambiental y social, considerando su relación con los trabajadores y las comunidades locales, y su estructura de gobierno corporativo. Todo ello promoviendo la inversión responsable y el desarrollo sostenible.

Ahora bien, la cadena de financiamiento e inversión incluye una gran cantidad de actores vinculados a la actividad económica Provincial, Nacional e Internacional.

En esta cadena de la actividad económica-financiera atraviesa y enlaza, al sector primario (actividades relacionadas con la extracción y producción de recursos naturales proporcionando alimentos y materias primas), al sector secundario o industrial (transformación de materias primas en productos manufacturados) y al sector terciario o de servicios cada vez más importante en las economías modernas por su peso relativo en el empleo y el valor agregado que incluye al sector financiero (sistema bancario y mercado de capitales) y actividades como la educación, el turismo, la salud, los servicios profesionales, etcétera.

Entonces para tener finanzas sustentables, a esa cadena de la actividad económica-financiera hay que agregarle una cadena semejante de sustentabilidad (tener en cuenta el impacto social y ambiental) que sea empática con la de la actividad económica financiera.

Políticas públicas

Para ello deben establecerse políticas públicas que incentiven y regulen la sustentabilidad con legislación y reglamentaciones acorde a las mismas.

El sector público que a veces forma parte de la cadena de la actividad económica a través de las empresas estatales o mixtas y además es quien administra los recursos del estado, debería dar el ejemplo respetando pautas de sustentabilidad.

El sector primario por ejemplo debería tener como beneficio un menor impacto impositivo cuando la extracción de minerales sea menos contaminante y brinde mayor fuente de trabajo a las comunidades locales.

Un ejemplo en el sector industrial sería la utilización de energía renovable (no fósil) y de materiales reciclables.

En lo que respecta al sector financiero debería incorporarse por ejemplo la obligatoriedad de evaluar al momento de otorgar un crédito a un cliente, no solo el riesgo económico-financiero, sino también el riesgo ambiental y social, con lo cual el crédito sería más accesible, (siempre que esté cubierto el análisis económico-financiero) para aquellas empresas, instituciones o proyectos de inversión que tengan menor riesgo ambiental y social.

También podría ser conveniente, al momento de establecer la exigencia de capital de las entidades financieras considerar el riesgo ambiental y social.

Beneficios globales

En resumen, las finanzas sustentables no solo benefician al planeta, sino también a nuestro futuro económico. Es una responsabilidad hacia generaciones futuras de quienes habitamos el planeta hoy, contemplar además del aspecto económico-financiero el aspecto social y ambiental. Generar ganancias y ser sustentable no son conceptos opuestos, sino por el contrario la conjugación de ambos permite generar una oportunidad para construir un mundo más próspero y equitativo.

Por: Fabián Maidana, ex presidente Banco de la Provincia de Córdoba.

Especial para Centro de Derechos Humanos y Ambiente (CEDHA)