Fundación Cedha

A diferencia de la minería de oro vinculada a la acumulación y la vanidad, la demanda de litio es vital para acelerar la emergencia climática, sostiene Romina Picolotti. Por ese motivo, la abogada cordobesa especialista en derecho ambiental, cree que Argentina debe entender cuál su rol en la resolución de esta crisis ambiental y de supervivencia para nuestra civilización.

Picolotti es cofundadora del Centro de Derechos Humanos y Ambiente (CEDHA). Recibió el Premio Sofía en 2006 por su singular e innovadora contribución a la defensa de los derechos humanos y a la promoción del desarrollo sustentable. Fue secretaria de Ambiente de la Nación entre 2006 y 2008. Actualmente forma parte del directorio del CEDHA y trabaja en el Instituto de Gobernanza y Desarrollo Sustentable, con sede en Washington (EE.UU.).

La experta cree que, a pesar de que es poco el tiempo que tenemos para revertir el calentamiento global, todavía se puede lograr y que las baterías de litio son clave para lograrlo.

Romina Picolotti, cofundadora del Centro de Derechos Humanos y Ambiente.

-¿Por qué hay ahora una urgencia por extraer el litio?

-La demanda de litio está vinculada a la emergencia climática. No surge de manera caprichosa o porque el litio podría competir con los combustibles fósiles. Surge porque ya no podemos usar más combustibles fósiles. Entonces, necesitamos otra clase de energía y la batería de litio es la tecnología más avanzada en almacenamiento de energías renovables. Toda la transición energética para abordar la crisis climática, en este momento, está vinculada al litio. Es muy importante entender esto desde los países que tienen el recurso para poder ubicarnos en el escenario mundial. Cuál debe ser su rol y cuál va a ser la demanda, las presiones, las oportunidades y los desafíos.

-¿Por qué es necesario acelerar la transición energética?

-La información científica es muy clara en cuanto a que estamos ante un riesgo existencial de la humanidad. Es muy importante entendereso porque antes se pensaba que el impacto era lineal, es decir, un poquito de calentamiento traía un poquito de impacto. Pero lo que demuestra la ciencia hoy es que no es lineal. Un poquito de calentamiento puede desencadenar impactos abruptos y catastróficos.

«La demanda de litio está vinculada a la emergencia climática. No surge de manera caprichosa o porque el litio podría competir con los combustibles fósiles».

Romina Picolotti

-¿Cuál es la ventana de oportunidad que tenemos para evitar estos impactos?

-Es una crisis que yo llamo de las «tres T». Tenemos una crisis de Temperatura, es decir, estamos calentando muchísimo el planeta. El límite existencial son 1,5 grados. Ya estamos en 1,2 grados y estamos sintiendo enormes impactos. Por ejemplo: en Argentina y Brasil las últimas sequías han sido tan fuertes que han afectado la capacidad económica de los países para abordar sus deudas interna y externa. La segunda “T” son estos Tiping Points (puntos de inflexión, en inglés): hasta 1,5 se activan cinco puntos de inflexión y de 1,5 a 2 grados se activan 11 puntos. Por ejemplo, la Amazonia pasaría de ser un sumidero de carbono como selva, a transformarse en una sabana; el Ártico y la Antártida, ahora son dos grandes aires acondicionado de la Tierra por sus hielos que reflejan la radiación solar, pero cuando se derriten no solo aumentarán el nivel del mar, sino que también empezarán a absorber calor. La tercera T es el tiempo. Solo tenemos siete años para evitar sobrepasar un aumento de 1,5 grados.

-¿Cómo la producción de baterías de litio puede ayudar a frenar esta emergencia?

-Debemos correr una carrera corta para frenar esto ya, pero también una maratón, para estabilizar el clima a largo plazo. El litio es importante para los dos casos. Además de dejar de talar bosques, para la carrera de corto plazo, tenemos que reducir aquellos contaminantes que tienen poca vida atmosférica. Uno de ellos es el metano, el gas natural. El metano tiene 83 veces más capacidad de calentamiento que el CO2. Es el gas que alimenta las centrales eléctricas y se utiliza en las industrias. Durante su transporte y almacenamiento hay pérdidas. El litio, junto con las fuentes sustentables de energía, pueden reemplazar al metano. Y también tiene tiene un lugar en la maratón porque hay que seguir generando energía limpia. Está claro que si hoy explotamos todas las reservas de combustibles fósiles declaradas, nos tenemos que ir a otro planeta. Para ser habitable, el mundo que viene debe ser sin combustibles fósiles. Somos la última generación que podemos determinar el futuro de la humanidad y de los otros seres vivos de este planeta. Tenemos una enorme responsabilidad, pero también es una enorme oportunidad de hacer las cosas diferentes y crear sociedades diferentes.

-¿Cómo se puede impulsar la minería de litio con justicia social y ambiental?

-Con el litio hay una oportunidad por la demanda que genera esta emergencia climática. EE.UU. sancionó una legislación que impulsa una serie de incentivos para acelerar la transición energética tanto en infraestructura como en transporte. Es uno de los mayores contaminadores históricos y lo sigue siendo ahora. La demanda tanto del mineral en crudo como de las baterías es y va a ser cada vez mayor porque tienen que cumplir con esa transición. Las compañías mayoristas de EE.UU. están armando equipos de monitoreo para analizar los lugares de provisión de litio y determinar si están cumpliendo con los estándares que requiere la ley en los Estados Unidos tanto de derechos humanos como ambientales. Si en Argentina no se cumple con estos estándares, EE.UU. Y Europa no va a comprar litio en el país.

«Debemos correr una carrera corta para frenar esto ya, pero también una maratón, para estabilizar el clima a largo plazo. El litio es importante para los dos casos». Romina Picolotti

-No existen buenos antecedentes en Argentina respecto a las grandes explotaciones mineras. ¿Qué se puede hacer diferente?

-Tenemos que entender que esta crisis climática nos ofrece la oportunidad de crear sociedades más justas. La explotación minera del litio tiene que enmarcarse en eso y debemos aprender de lo que sucedió con la minería del oro en Argentina. Esa historia demuestra que una actitud de saqueo, colonialista y de ignorar a las comunidades del lugar solo generan conflicto, que no es bueno para nadie. El sector privado y los estados deben aprender de eso y deben armar otros esquemas que permitan asegurar la justicia social y ambiental. Deben ayudar a la creación de empleo en el lugar, minimizar los impactos con la incorporación de las mejores tecnologías disponibles, formar mesas de diálogo, delimitar los territorios de los pueblos originarios. La minería de litio es una minería de menor impacto que la de oro. Y además viene a jugar un rol en la crisis climática muy importante, mientras que la minería del oro está más atada a la vanidad y la acumulación. Hay que generar confianza. Hoy hay una gran desconfianza entre el sector privado, el sector público y las comunidades. La única manera de generar confianza es trabajando juntos, con transparencia y con la verdad sobre la mesa; sin posiciones ideológicas, porque la ciencia es infalible.

-Desde algunos sectores académicos y políticos reclaman que el litio sea declarado recurso estratégico o que se nacionalice. ¿Cómo pueden ayudar esas medidas?

-Hemos tenido muchas declaraciones de recursos estratégicos, pero igualmente se han violentado derechos humanos y se ha contaminado el ambiente sin ningún respeto por esa legislación y por la gente. No sé si es mejor o peor, pero sí debe ser parte de la discusión que se debe dar en una mesa de diálogo. Sin embargo, no garantiza nada. No confío en esa clase de declaraciones.

Romina Picolotti advierte que la demanda de litio está relacionada con la emergencia climática.

-Chile y Bolivia adoptaron medidas en ese sentido.

-Quizás Bolivia, Argentina y Chile deberían formar una alianza entre los tres, por ejemplo, para que el precio no sea simplemente el que establezca la demanda. La Nación debe ayudar a construir confianza, más allá de que los recursos mineros pertenezcan a cada provincia. Sería muy bueno ver un plan quinquenal con metas y responsabilidades.

-Frenar la emergencia climática requiere tomar medidas profundas y en muy poco tiempo. ¿Tiene optimismo de que se logre?

-No tenemos otra opción porque no hay otro lugar a donde ir. Desde el punto de vista científico hay una salida de emergencia clara, que se puede concretar en los próximos siete años. Si reducimos el metano podemos evitar un incremento de entre 0,3 y 0,4 grados de temperatura. Y si reducimos el carbono negro, vinculado a la calidad de aire, nos podría dar 0,1 grados más. A su vez, si además incrementamos nuestra eficiencia energética a través de la tecnología y de las buenas prácticas, sobre todo en el sector de refrigeración (la implementación de la Enmienda de Kigali) lograremos una reducción de 0,5 grados más. Con todo eso podemos mantener el calentamiento por debajo de 1,5 grados para 2040 o, si lo pasamos, no hacerlo por mucho tiempo. También me da esperanza que la transición energética ya está en marcha. Solo tenemos que acelerarla.

 

Centro de Derechos Humanos y Desarrollo.