Fundación Cedha

Roberto Salvarezza tiene una larga experiencia en gestión de instituciones científico-tecnológicas. Fue ministro de Ciencia y Tecnología de la Nación (2019-2021) y presidente de Conicet (2012-2015). Pero además es investigador superior por este organismo, con especialidad en nanotecnologías.

Actualmente, es el presidente de los directorios de YPF Litio e Y-TEC, la empresa que tiene como socios a la petrolera argentina y a Conicet. Desde estos dos espacios imagina a Argentina como un gran protagonista de la transición energética que necesita el mundo para frenar la crisis climática.

Pero piensa que este rol clave no solo debe ser como proveedor de la materia prima, el litio, sino que Argentina está en condiciones de agregarle valor y convertirse en un productor regional de baterías.

“YPF tiene una mirada integral sobre el litio, de la misma manera que la tiene sobre el gas y el petróleo. En este juego integral no hay ningún tipo de conflicto con la exportación. La idea es exportar una parte y otra parte agregarle valor en el país”, sostiene.

-¿En qué eslabones de la cadena del litio está trabajando YPF?

-Estamos mirando a las baterías de ion-litio en varios segmentos. Uno es el almacenamiento de energía de parques eólicos y solares. Son energías intermitentes donde, por momentos, podemos acumularla en baterías para luego inyectarla a la red cuando se necesite. Por otro lado, tenemos la energía distribuida, esto es, la posibilidad de que los hogares generen su propia energía renovable y la puedan inyectar al sistema. Las baterías también son necesarias en puntos aislados, poblaciones que hoy están lejos del sistema eléctrico y que se abastecen con un generador a gasoil, un combustible caro y contaminante. Allí se puede pensar en parques solares con baterías de ion litio, para poder abastecerlos durante la noche. Y, por supuesto, también para los vehículos eléctricos.

-¿En qué etapa está el desarrollo de baterías en YPF?

-Tenemos dos plantas de producción de celdas de baterías de litio. La primera que está terminada con los equipos ya en marcha y a prueba. Está ubicada en La Plata. Pensamos que a fin de año estaremos produciendo las celdas. Va a producir aproximadamente 15 MW de energía acumulable, aproximadamente unas 2.500 baterías para viviendas o de 300 a 400 para vehículos eléctricos. La otra planta está en desarrollo en la provincia de Santiago del Estero. Va a tener 75 MW de capacidad almacenamiento y estará más enfocada en la electromovilidad. Estamos interesados en poder escalar este conocimiento tecnológico, con socios internacionales o nacionales para ya pasar a una escala de Gigawatts.

-Más allá de extraer litio y producir baterías, ¿qué otras actividades de la cadena del litio buscarán invertir?

-YPF también tiene YPF Luz, que está produciendo energías renovables, básicamente eólica en tres parques en el sur del país, y un parque solar en San Juan. Uno de los puntos interesantes es poder almacenar esa energía en las baterías de ion-litio. Por otro lado, YPF también tiene 1.600 puestos de venta de combustibles, donde ya se está pensando en instalar puntos de recarga para cuando aumente la presencia de automóviles eléctricos.

Hecho en Argentina

-¿En qué aspectos de la cadena de litio falta tecnología y/o conocimiento en Argentina?

-En YPF conocemos toda la cadena de valor partiendo del carbonato de litio, el proceso para transformarlo en litio-hierro-fosfato, que es el material para el cátodo de las baterías. Estamos trabajando para obtener el grafito de que es el material anódico. Hoy lo vamos a importar, pero el grafito es fácilmente accesible para YPF porque se produce a partir de coque, que es el residuo del refinado del petróleo. Al electrolito, el otro componente importante de las baterías, lo estamos desarrollando con la Comisión Nacional de Energía Atómica, en una planta que ellos tienen para la producción de ácido clorhídrico. Los separadores, que son de polipropileno, se pueden producir también en Argentina. El 75% del valor de la batería que produce YPF tiene integración en la industria nacional.

-¿Cuál es el vínculo que tiene YPF Litio con las provincias responsables de administrar el recurso litio?

-Estamos trabajando con la Empresa de Energía de Catamarca en 20.000 hectáreas en Fiambalá, donde estamos perforando los pozos para ver el contenido de litio que tenemos en ese lugar. Si es rentable, lo estaremos explotando junto con Catamarca. También estamos conversando con otras empresas provinciales de energía. No tenemos ningún problema ni conflicto con ellos. Al contrario, ven en YPF un socio importante. YPF tiene una mirada distinta respecto de lo que son las comunidades originarias y de los pobladores que hay en la región. Tenemos una larga historia en el país de trabajar en el desarrollo socioeconómico de las regiones, por lo que seguramente es más probable que logremos la licencia social para instalar una industria, que si lo realiza una empresa extranjera.

Estado presente

-¿Por qué considera que es importante que haya una empresa estatal en la cadena del litio?

-Consideramos que es importante la presencia estatal en un recurso en el que Argentina es el segundo a nivel mundial. Se está pensando en multiplicar por cinco la producción de carbonato de litio en los próximos años: pasar de 40 mil toneladas a 200 mil toneladas. Pero el agregado de valor se hace en otros países. Lo que estamos planteando es que una parte de ese carbonato se industrialice en Argentina. Darle a nuestro país la posibilidad de convertirse en el líder en la producción de baterías y liderar América latina en el desarrollo de esta tecnología para abastecer a la región.

-¿En qué está trabajando YPF para lograr que la cadena de litio sea más sustentable, desde su extracción hasta el reciclado?

-La obtención de litio desde salares es más sustentable que hacerlo desde rocas, como se realiza en Australia, el principal productor en el mundo. En ese caso, es minería a cielo y un proceso que requiere muchos productos químicos, además de que emplea mucha agua y emite tres veces más dióxido de carbono (CO2) por tonelada de carbonato de litio. Por eso los salares de Argentina, Chile y Bolivia son muy atractivos para las empresas del exterior: implican una menor huella de carbono y menor impacto ambiental. Es verdad que la extracción de litio desde salares consume agua.

El gran desafío tecnológico es desarrollar técnicas de extracción directa, sin el proceso de evaporación, que es donde se consume el agua y, además, demora mucho tiempo.

Estos métodos de extracción directa permitirían bajar 10 veces ese uso de agua y permitirían la reinyección en el salar de la salmuera remanente. Esta tecnología la estamos trabajando con investigadores de Conicet en Jujuy y Salta.

-¿Y cómo están pensando hacer más sustentable la cadena aguas abajo de la extracción de litio?

-En el desarrollo de las baterías YPF ha elegido una tecnología que no usa cobalto ni níquel. El cobalto es contaminante y escaso. En cambio, el hierro es abundante y el fosfato es un elemento común de los fertilizantes que se usan en la agricultura. Son elementos menos contaminantes, que además permiten un alto grado de integración regional y nacional. Finalmente, estamos trabajando para integrar grupos de investigación que estudien el reciclado de las baterías. China ya tiene empresas que reciclan baterías. No es un problema urgente, porque todavía nosotros no tenemos una producción a escala; pero sí hay que empezar desde ahora a ver cuáles son las mejores tecnologías.

-¿Cuándo imagina que el litio comenzará a ser protagonista en esta transición energética en Argentina y la región?

-América latina está expandiendo rápidamente su matriz de energías renovables. Cuando uno plantea este incremento en energía solar y eólica surge la necesidad de almacenar la energía debido a que son fuente intermitentes.

Entonces, pronto veremos un crecimiento importante de la demanda de baterías para aprovechar toda la capacidad de producción de energías renovables de Argentina y América Latina.

En cuanto a los vehículos eléctricos, es muy probable que en los próximos años empiece a verse circulando en cantidad en Argentina. En 2030, el país debe tener el 2% de su parque automotor eléctrico, eso implicaría unos 500 mil vehículos. Mientras que México y Brasil tienen compromisos más fuertes, entre el 9% y 19% de su plantel de vehículos en circulación. Hay un panorama muy interesante para poder desarrollar toda la cadena de valor del litio y Argentina tiene una gran oportunidad.

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