Fundación Cedha

Los países en desarrollo corren el riesgo de perderse los beneficios de las cero emisiones netas de gases de efecto invernadero, a pesar de que un nuevo informe de la ONU sugiere que todavía hay margen de mejora para la alta inflación, aun si las cifras se mueven despacio.

Según el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU (DESA), aún estamos lidiando con la “resaca del Covid”, aunque los temores inflacionistas están remitiendo, por lo que la “transición” hacia una economía limpia con cero emisiones de gases de efecto invernadero podría ser una buena noticia si se aplican las políticas adecuadas.

En una entrevista concedida a Noticias ONU, el autor principal del informe Situación y perspectivas de la economía mundial a mitad de año, publicado el 16 de mayo, Hamid Rashid, señala que la inflación ha bajado significativamente desde el pico de 2022, pero no hasta el punto de que los bancos centrales puedan decir que han ganado la guerra. “Todavía hay margen de mejora”, destaca.

Algunos países en desarrollo siguen teniendo una inflación muy alta, pero, en general, la tendencia es muy positiva.

– ¿Y la razón por la que nos preocupamos por esto es porque muy a menudo hay un desfase entre el coste de las cosas y cuánto suben los salarios?

– Exactamente. Todo se reduce al nivel de vida. Si los precios suben más que las tasas de crecimiento de los salarios, básicamente se está peor en términos reales. Cuando la inflación es muy alta, la gente se pone muy nerviosa porque no puede gastar tanto, y es una pesadilla que se muerde la cola: Gastan menos, por lo que la economía se ralentiza aún más. Ahí, está el reto.

Impacto global de las guerras

– La guerra de Ucrania dura ya más de dos años, y ahora tenemos una guerra catastrófica en Gaza. ¿Qué efecto tienen los conflictos en la economía mundial?

– Cuando empezó la guerra en Ucrania, vimos un enorme repunte en los precios de las materias primas. El precio del petróleo se disparó. Los precios de los cereales se dispararon. Pero se han normalizado. Del mismo modo, cuando comenzó la guerra de Gaza el pasado octubre, vimos algunos aumentos en los precios del petróleo y de algunas materias primas, pero, de nuevo, se estabilizaron. El mercado mundial está respondiendo a esta crisis de forma más eficiente y están surgiendo fuentes alternativas, por lo que no hemos visto un efecto grave de la guerra de Gaza sobre los precios. Sin embargo, estamos viendo otros efectos; los precios de los fletes han subido, porque la ruta del Mar Rojo está restringida.

– ¿Porque los barcos no pueden viajar por esa zona?

– Sí. Y cuando te desvían por el Cabo de Buena Esperanza, estás añadiendo otros 15 días de viaje, lo que realmente suma muchos costos. En general, el mayor viento en contra en estos momentos es el riesgo geopolítico, razón por la cual hemos ajustado a la baja la previsión de crecimiento para la mayoría de los países de África.

Los gobiernos tienen que gastar para mantener el impulso económico, porque eso atrae la inversión privada. Por ejemplo, cuando se construye una nueva carretera, una empresa puede construir una fábrica. Si no hay carretera, nadie puede llegar a la fábrica. Así pues, la inversión pública es a menudo un catalizador fundamental para la inversión privada y las actividades económicas.

– La ONU insta a la comunidad internacional a acelerar la transición hacia una economía que ya no se base en la quema de los combustibles fósiles que provocan la crisis climática. Una de las consecuencias es el aumento masivo de la extracción de minerales raros necesarios para, por ejemplo, propulsar un coche eléctrico. En el informe, usted insinúa que los países que extraigan estos minerales no se beneficiarán necesariamente de la riqueza que generen. ¿Puede explicarlo?

– Sí, pero esto no es inevitable y sugerimos que, si los países cuentan con las políticas adecuadas, pueden evitar esta consecuencia. De hecho, muchos están avanzando en la dirección correcta porque han aprendido de los errores del pasado. Por ejemplo, en muchos países africanos y latinoamericanos, el objetivo era sacar la mayor cantidad de minerales de la tierra y exportarlos como mineral en bruto. Pero este modelo no es muy sostenible, porque no se obtiene mucho valor añadido. Una tonelada de mineral de cobre no da mucho dinero, pero si puedes convertirla en alambres de cobre y otros materiales, puedes añadir mucho más valor. Y eso es lo que intentan hacer los países con la innovación y las políticas industriales. Hay que aportar la tecnología y la inversión adecuada. Somos más optimistas sobre las decisiones estratégicas que pueden tomar los gobiernos.